Mostrando entradas con la etiqueta Tardes otoñales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tardes otoñales. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de octubre de 2007

A la orden una tarde de café y jazz vocal.


Claves enigmáticas captadas en misivas enteras o fraccionadas, en contraparte son mas las que deambulan susurrantes sin ser percatadas cautas cuando solo queremos ver. En mi displicencia acepto mas no comprendo.

Ya en la premura manipulo lo que quiero ver y busco hasta encontrar lo que pretendo oír mas nunca junto, percepción fútil solo fenómeno somático carente de entendimiento. Ya que puedo marginar en esta búsqueda infructífera lo carente de realidad solicitando dar un sentido serio. Todos elementos dinámicos huyen de mi desvió al tomarme por asalto el entendimiento y la aceptación mas no me evitan la constante deriva a falta de conjunción.

Nos movemos apelando el orden del tiempo en constante necesidad de integrar lo calificado como inexplicable o a consecuencia el sin sentido.



sábado, 23 de diciembre de 2006

Otoño


No se si es el ambiente pero aun no percibo que ha sido el final del otoño. Al mirar el calendario se que ya es invierno, mero dato estadístico, el otoño no sigue esas reglas el y sus tardes rojas se Irán cuando deban irse.

Alguien me dijo que la brisa de otoño es un tanto fría para percibir su presencia pero no lo suficiente como para huir de ella, las hojas sobre el piso cobran vida en un espectáculo grato para quien se detiene a observarlo o a quien camina junto con el sentido de la ventisca.

Grata resurrección hojas muertas reviven tan solo para mostrarnos el espíritu del otoño

Bien ya vendrás de nuevo y yo tan solo me sentare a observar el escenario que contigo traes y dejare que me comuniques tu presencia con un escalofrió al pasar tu brisa sobre mi.

Noble otoño

Noble tu ambiente

Otoño necesario.





 

jueves, 16 de noviembre de 2006

Cielo rojo

Desde el día que me di cuenta que hacia tiempo q no miraba hacia arriba, lo hice casi automáticamente, para mi suerte era una tarde de otoño un tanto nublada lo que pincelaba en el cielo unos toques rojizos mas oscuros que en conjunto hacían un buen espectáculo visual para aquel que se detenía a elevar su mirada,
por que ya no lo hacemos?, por que ya no nos detenemos? Por que nuestra visión es tan general? .
Cuando acaso el cielo no es inmensamente grande como para no notarlo?
Si bien este es solo un pequeño fragmento, un pequeño esbozo, al que podemos agregar algo.
Un ser humano bajo, sobre, rodeado de la inmensidad, toda ella dispuesta para el.
Desfragmentando las cosas a su nivel, un momento, unos árboles, algunas aves, algunas nubes, alguna persona, algún abrazo, algunas palabras, algunos pensamiento.

Quizá es lo inmenso lo que se detiene un momento en visualizar lo pequeño, es el orden de las cosas, algunos fragmentos nos pueden hacer creer recuerdos inmensos.
Lo que me recuerda lo que alguna ves un amigo me dijo “la estatura de un hombre se mide de la cabeza al cielo” y la mía es hacia un cielo rojizo de otoño.